Capítulo 34En
Contra de los Pronósticos: Una Historia Acerca de Nikolai Young
Por Robin y
George Young, M.D.
Robin y George Young viven en Portland, Oregon, con su hijo, Nikolai, el
cual se ha recuperado del autismo. Nikolai nació en Junio de 1998; esta
historia fue escrita en Febrero del 2002.
Mi nombre es Nikolai Young, tengo tres años y medio, y le quiero
platicar acerca de mis orígenes y mi vida.
Mi padre es de orígen Ruso y hació en Polonia mientras
que sus padres estuvieron huyendosu nativa
Rusia y comunismo. El nació prematuramente, sin ningún recurso; se temía que no
sobreviría. El sobrevivió, sin embargo, después de su nacimiento la familia
continúo su travesía hacia los campos de personas desalojadas en Austria, donde
su hermana nació. Cuando el tuvo cuatro años de edad, la familia se trasladó a
Santiago, Chile. Desde la edad de cuatro años hasta que tuvo 17, ellos vivieron
en Santiago. Su familia, la cual tenía muy poco dinero, sufrió durante trece
años, después de los cuales emigraron a los Estados Unidos en 1962. Ellos
tenían un total de 100 dólares para una familia de cuatro miembros cuando
llegaron a Carolina del Norte abordo de un barco carguero. Cuando se asentaron
en su destino final, en la ciudad de Nueva York, cada uno de ellos trabajó y
también sufrieron en aprender Inglés, así como lo habían sufrido en aprender
español mientras vivieron en América del Sur. Eventualmente, mi padre sirvió en
la milicia de los Estados Unidos (veterano de Vietnam), trabajó, se graduó de
la Columbia University y luego de la George Washington University Medical
School, y completó su internado y residencia en radiología en la Universidad de
Minnesota. El es una verdaera historia de un inmigrante exitoso. El mantiene su
fluidez en el Ruso y el Español, y continua con su fé Rusa Ortodoxa (mi
bisabuelo fué un sacerdote Ruso Ortodoxo).
Mi madre nació y creció en una granja al suroeste de
Minnesota. Ella, también, tuvo escasos recursos económicos. Sin embargo, ella
había tenido algo muy importante: una familia amorosa la cual le inculcó una
ética de trabajo duro, y los tipos de valores acerca de los cuales Garrison
Keillor en ocasiones menciona – Honestidad Escandinava, amabilidad, y reservado
(a pesar de que lo reservado ha sido reemplazado por el deseo de expresar y
entender pensamientos y sentimientos abiertamente). Ella fué criada en la fé
Luteriana, y ahora está buscando por una comunidad de culto para unirse.
Interesada en la comunión de todas los credos, ella sueña en tomar clases
religiosas adicionales de comparación y estudio de religiones, como lo hizo en
el colegio. Ella se graduó del Macalester College en St. Paul, Minnesota,
virtualmente debido a becas escolares, préstamos, y trabajo. Antes de mi
nacimiento, mi madre trabajó en Hewlett-Packard en el departamento de Recursos
Humanos en St. Paul, asistió a una escuela en la que se graduó en teoría de
relaciones industriales y aprendizaje adulto, y sirvió como Director de
Recursos Humanos en Clatsop County, Oregon.
Mi nacimiento fue un viejo sueño de mi madre, la cual en
un período de años resistió varias cirugías abdominales debido a una severa
endometriosis. Mi padre había tenido una vasectomía después de que mis otros
dos medios hermanos mayores nacieron, y se realizó dos cirugias para revertir
la vasectomía. Yo fuí un bebé de “alta tecnología”, concebido utilizando
fertilizaciónin vitroy una
inyección de plasma intractoplasmic (ICSI); mi concepción, especialmente en el
primer intento, fué verdaderamente en contra de los pronósticos.
Mis primeros tres años y medio de vida han estado
repletos tanto de amor como de sufrimiento. Se me administró mi primer
inmunización a las 12 horas de edad en el hospital para la hepatitis B;
contenía thimerosal (un conservador que es cerca de 50% mercurio). Mis padres
creen que este fué el primer disturbio para mis intestinos e inmaduro sistema
inmune. Mi madre se dió cuenta que era extraño que yo no durmiera lo suficiente
en el hospital – mis ojos estaban abiertos la mayoría del tiempo. Después que
llegué a casa, yo estaba quisqiulloso en aumento. Encogía mis piernas y lloraba
incesamente. Estaba hambriento – me dirigía al pecho de mi madre para
amamantar, pero me retiraba de inmediato, llorando. El terrible dolor y los
calambres que experimenté culminaron con sangre roja brillante en mi pañal a la
edad de tres meses de edad. Mis evacuaciones eran como aceite, y obviamente
preocupante. Debido a la insistencia de mi madre, se me realizó una
sigmoidoscopía en el Oregon Health Sciences University (OHSU) la cual mostró
una colitis severa, la cual no es normal en un infante, pero con una muestra de tejido de biopsia insuficiente
para que los patólogos pudieran encontrar la causa. Mi madre y padre fueron
abandonados con su propio razonamiento deductivo. Mi madre decidió eliminar
todos los posibles agentes alérgicos de su dieta. Debido a que estaba
amamantando, me puse mejor. Fué solamente cuando mi pediatra empezó a motivar a
mi madre en ampliar mi dieta e introducir nuevos alimentos, aunado con la
continuación de mi regimen de vacunas, que empecé un proceso muy lento y
progresivo de ponerme más enfermo. Mis padres creyeron que hasta el tiempo que
tuve 33 meses de edad, mis intestinos fueron dañados por el thimerosal de las
vacunas, el virus del sarampión de la vacuna MMR (la cual pudo tambien haber
causado una respuesta autoinmune en mi cerebro), y por los subproductos del
gluten y caseína en mi dieta. Debido a que mis intestinos fueron probablemente
cubiertos con diminutos orificios, las moléculas del gluten y la caseína
pasaron a mi torrente sanguíneo, donde entraron a mi cerebro como químicos que
actuaron como opiodes. Dependiendo de las diferentes teorías, estaba siendo
expuesto a ya sea una substancia similar a la heroína o a una substancia
similar al PCP en cada ocasión que ingería gluten o caseína. Debido a que mi
sistema digestivo estaba dañado, estaba por lo tanto mal nutrido – no estaba
absorviendo los nutrientes que mis padres me estaban dando. Estuve plagado de
constante estreñimiento, diarrea ocasional, terrible eccema en mis manos y
brazos, un abceso rectal, y círculos oscuros alrededor de mis ojos. Había
pequeñas erupciones en mi cara que usted podía observar en la iluminación
correcta. Mi estómago estaba distendido más allá del normal “dolor de estómago
de bebé”. Tenía inexplicables episodios de fiebre alta y vómitos. En una
ocasión fui hospitalizado, porque se temía que tuviera la enfermedad
meningococcal; nunca había un explicación para la fiebre alta y el sarpullido
rojo que desarrollé al final de este episodio. Parecía que estaba desarrollando
una tolerancia más alta de la normal al dolor. Nunca dormí la noche completa, y
me despertaba frecuentemente. En ocasiones me reía por largos ratos, sin
ninguna razón aparente. Al pasar el tiempo, continué adquiriendo palabras, pero
no las estaba utilizando o respondía preguntas. Era extremadamente hiperactivo.
Mi contacto visual se estaba poniendo terrible – estaba viendo a través o al
lado de las personas (Probablemente estaba viendo imágenes fragmentadas en este
entonces). No escuchaba ningún cuento ni me interasaba jugar. Me cubría
frecuentemente los oídos. En ocasiones corría a una habitación diferente,
cerraba la puerta, me escondía en el closet, y cubría mis oídos cuando otro
niño llegaba a jugar. Era prácticamente intratable en las tiendas de auto
servicio y centros comerciales; me podía pasar horas subiendo y bajando del
elevador si me lo hubieran permitido, y pelear físicamente cuando me pidieran
que me detuviera. Mis palmas y cara frontal de las manos eran sudorosas. Era un
niño muy, pero muy enfermizo.
Mis padres continuaron consultando a mis pediatras,
visitaron a un alergólogo en Seattle, vieron a un pediatra gastroenterólogo en
OHSU, y fueron con un especialista en el Emanuel Hospital. Se le fue dicho a mi
madre que no se preocupara, que los niños en ocasiones se desarrollan más
lentamente que las niñas. Se le fue dicho que me diera jugo de ciruela para el
estreñimiento.
A pesar de que mi madre cuestionaba al pediatra acerca de
un reporte que había escuchado en CNN acerca de que la vacuna MMR estaba siendo
involucrada en el autismo, y preguntar por alternativas, se le fue dicho que
ninguna estaba disponible, y que este reporte no significaba nada. En
retrospectiva, ella cree que la vacuna MMR fue probablemente el último insulto
a mis intestinos. Después de lograr todas mis expectativas del desarrollo de mi
primer año de vida, me “retrasé” después de la MMR a los 12 meses de edad.
Golpeé nuestra televisión de pantalla grande repetidamente ese siguiente verano.
Me puse más y más hiperactivo, y mi lenguaje consistió solamente en nombrar
objetos concretos.
Cuando ingresé a la pre-escuela ese otoño después de
cumplir dos años, mi madre estaba preocupada debido a que no quería participar
en la dinámica de tiempo de círculo, prefería jugar solo en la esquina.
Frecuentemente dejaba la habitación y corría por el pasillo. En una ocasión,
cuando otro niño llegó corriendo y me abrazó, me inmovilicé. Tenía reacciones
de tensión de “cuerpo completo” si otro niño se me acercaba demasiado. Aunque
mi madre nunca lo reconoció, yo era ecolálico (Repetía lo que otros decían). Mi
madre siempre tuvo que utilizar supositorios para que tuviera una evacuación
después de cinco o seis días de estreñimiento. Frecuentemente ella tenía que
utilizar varios supositorios. Me quejaba y lloraba lamentosamente cuando veía
el supositorio, batallando para alejarme.
Cuando tuve 33 meses de edad, finalmente visité a un
pediatra del desarrollo del cual mi madre había escuchado de él en la
pre-escuela. El reportó que yo era imposible de contener o controlar, que era
demasiado activo, que no respondía a un “no”, y que necesitaba constante
supervisión. El remarcó mis habilidades mecánicas y manipulativas, mi
exploración de “causa y efecto”, y el hecho de que me sabía mis letras,
colores, y números. El también observó mi corta capacidad de atención y mi
pobre contacto visual. El se impactó con lo autónomo que era, y lo evasivo que
era a sus intentos de involucrarme a jugar e interactuar con él. El notó mi
conteo de memoria, y también escuchó inmediatamente una considerable ecolalía.
El notó verbalizaciones sin sentido. El notó que olfateaba las pelotas y las
plantas. En resumen, él le dijo a mis padres que estaba preocupado de que
tuviera desorden del espectro autista. El dijo que el retraso en el desarrollo
del lenguaje junto con un patrón desordenado de utilización del lenguaje,
caracterizado por el uso de palabras no específicas, ecolalía, y el uso
apropiado de algunas palabras, le preocupaban. El notó que utilizaba
típicamente las palabras para indicar lo que quería o para comunicarme
socialmente. El dijo que mi juego con juguetes era muy manipulativo y mecánico,
y que tenía excelentes habilidades motoras y manipulatorias. El notó mi obvio
retraso de desarrollo social y mis dificultades de interactuar con niños de mi
edad. El me observó ponierme las manos sobre los oídos. El reafirmó mi
extremada hiperactividad y falta de inhibición a la voz, requiriendo constante
atención. El dijo, “El comportatmiento de Nikolai es tan preocupante que les
sugiero visiten a un psicólogo privado”. El le dijo a mi madre que
definitivamente necesitaba ayuda para hacerse cargo de mí, debido a que yo era
mucho para que me manejara una sola persona. El le sugirió a mis padres los
servicios de intervención temprana a través de escuelas públicas como el único
tratamiento para mí. El le dijo a mis padres que tenía una discapacidad de por
vida, y que afectaría severamente mi calidad de vida.
Mi padre se sentó conmocionado en silencio. Mi madre se
paró de inmediato y dijo, ¿Qué me puede decir acerca de las vacunas?. El
respondió, “No existe absolutamente ninguna evidencia de que las vacunas tengan
que ver con el autismo?”. Después de regresar a casa y experimentar un inicial
(pero corto) período de duelo y temor, mi madre investigó en el Internet. Ella
descubrió los portales del Instituto de Investigación del Autismo y el Centro
para el Estudio del Autismo. Ella de alguna forma fue capaz de conseguir el
número telefónico de la casa del Director del Centro para el Estudio del
Autismo, y lo llamó un Domingo por la tarde. El fue amable, motivador, y
extremadamente informativo. Ella habló con otros padres que estaban adelantados
a nosotros. Ella imprimió artículos para que mi padre los leyera. Como un
tradicional y conservador médico alópata, mi padre inicialmente no creyó que
existiera algo que pudiera ayudarme salvo que contactar al programa de
servicios de intervención temprana. El pensó que mi madre se estaba aferrando a
lo que sea en lugar de aceptar la situación. El empezó a leer. El permaneció
muchas noches hasta tarde leyendo. El empezó a buscar en el Internet por su
propia cuenta. El compró libros médicos de inmunología. El y mi madre hablaron
con dos médicos DAN! en Oregon. El se inscribió para asistir a una conferencia
DAN! rápidamente. El preguntó a mi pediatra acerca de la cantidad de mercurio
que estaba presente en mis vacunas, y este se lo dijo. El pediatra dejó de
hablarle, a pesar de esto mi padre nunca expreso ningún antagonismo hacia este.
Al momento de escribir esto, diez meses han pasado desde
que estuve en mi peor condición. Fui puesto en una estricta dieta libre de
gluten y caseína (GFCF). Esta pareció producir resultados inmediatos en mí: mi
madre creyó haberme escuchado decir, “Te quierdo Abuela” en una voz
extremadamente confusa; señalé un avión en el cielo por primera vez; le dije a
mi madre, “Duelen dedos” cuando nunca había expresado dolor previamente; me
puse una nueva chamarra que mi madre me había comprado, y me admiré en el
espejo – y me lo llevé a la cama. Mi madre también eliminó alimentos a los
cuales era alérgico (determinados por estudios de sangre especializados),
cuando me inicié en la dieta GFCF. Estos alimentos han sido reintroducidos sin
ninguna consecuencia adversa aparente. Mi madre también empezó a comprar
alimentos orgánicos y libres de aditivos y antibióticos. Se me dieron
suplementos de vitaminas y minerales para atender mis deficiencias y reforzar
mi sistema inmune. Estos suplementos son hipoalergénicos y adquiridos
principalmente de Kirkman Laboratories. Tomo 35 suplementos y vitaminas
diferentes al día. Al principio, mi madre me tenía que perseguir y sujetar para
conseguir que me los tomara. A pesar de que no saben tan bien mezclados en
alimento de plátano para bebé, ahora digo “Oh, gross”, y “No me gustan”, cuando
los tomo. Se me dieron dos tratamientos de Nistatina para matar los hongos
descubiertos en las pruebas de excremento. Mi Abuela reza constantemente por
mí. Tengo terapeutas ABA las cuales han trabajado conmigo para ayudar a
recuperarme del tiempo del desarrollo que he perdido. Tengo que “recupera” más
de dos años de habilidades de lenguaje expresivo en esos 10 meses. Ya no tengo
eccema, no más erupciones rojas, no más abdomen distendido, no más
estreñimiento, y mi contacto visual es normal. Hablo en oraciones y respondo
preguntas. Mi nivel de actividad es muy normal, soy muy social, y mi juego
imaginativo es maravilloso. Amo que la gente me lea historias. Mis habilidades
cognitvas y motoras se encuentran por arriba o al nivel de mi edad, a pesar de
que mi lenguaje expresivo sigue estando cinco a seis meses retrasado de la
norma para mi edad en este entonces.
Mis terapeutas le dicen a mis padres que estoy siendo muy
dócil, bien portado, fácil de sostener una conversación, y deseoso de aprender.
También soy muy amoroso y sensitivo. Parezco tener inusual empatía y compasión
por los niños de mi edad. No hace mucho tiempo, estaba con uno de mis
terapeutas visitando una tienda de mascotas antes de ir a mi pre-escuela.
Mientas estábamos en el centro comercial observé plantas en venta. Le pregunté
a Beth, ¿Puedo llevarme la de color púrpura para mi Mamita y la amarilla para
mi Abuela?. Sin necesidad de decirlo, llegué a casa cargando las flores de primavera
de color púrpura y amarilla, las cuales les dí orgullosamente a mi Madre y
abuela (No pedí nada para mí). Necesito continuar desarrollando mis habilidades
de lenguaje conversacional y mi uso de pronombres (este se está desarrollando
rápidamente). Estoy trabajando en obtener mas conceptos abstractos (las cosas
concretas me llegan fácilmente: sabía el alfabeto, identificar letras
individualmente fuera de secuencia, y contar hasta 20, aún cuando estuviera muy
enfermo). Necesito trabajar en mis habilidades de concentración y atención. En
resumen, ahora tengo un moderado retraso del lenguaje y socialización con niños
de mi edad. No más estaré diagnosticado dentro del espectro autista. Uno de mis
terapeutas, el cual tienen un Ph.D. en psicología, ha dicho que en sus 19 años
de ejercicio médico trabajando con niños, nunca había visto a uno progresar tan
rápido.
A pesar de que el pediatra del desarrollo nos hizo un
enorme favor al diagnosticar correctamente mi enfermedad, el no estaba
informado acerca de cómo ayudarme a recuperarme. La negación y la ignorancia de
la medicina tradicional en relación a esta enfermedad es muy impactante y
disturbadora.
He vencido los pronósticos en más de una ocasión en mi
corta vida. Mi madre dice que es difícil aceptar mi sufrimiento y batalla, pero
ahora ella está esperando todos los regalos que estos me puedan otorgar.
Recientemente ella le preguntó a otro de mis terapeutas lo que pudiera
proyectar como mis fortalezas en los años por venir, y qué bienestar pudiera
llegar de lo que me ha pasado a mí. Beth dijo, “Creo que claramente Nikolai
tiene amor por aprender y tener éxito, el tiene una memoria fenomenal, él es
muy sensitivo y amable con la gente, y él probablemente será siempre el tipo de
persona la cual desee conocer todo lo posible acerca de un tema particular.
Nikolai quizás tenga una perspectiva levemente diferente para entender las
cosas, y esto puede ser realmente una ventaja, no solamente para él, sino para
los demás a su alrededor. El probablemente será bueno con las matemáticas y la
ciencia. El ama el procesos creativo y artístico. Lo puedo imaginar participar
en obras de teatro cuando esté en la preparatoria. El probablemente leerá a
temprana edad. El es un niño muy inteligente”.
A pesar de que mi madre y padre en ocasiones sienten una
pesada tristeza y culpa (“si solamente” es una frase que mi madre utiliza
frecuentemente), fui afortunado que ellos no pensaran que solamente me estaba
mal comportando o comportando raramente. Nunca me dieron azotes o golpeado. Mi
madre está preocupada en torno a los incontables niños afectados por este
horrible holocausto del cual los padres no están informados, sin deseo, o
incapaces de invertir el esfuerzo y recursos necesarios para sanarlos.
Mi madre ha tenido siempre sobrenombres para mí:
“calabaza”, “muffin”, “Oso Pooh” fueron algunos de sus favoritos, junto con el
típico “bebé”, “cariño”, “corazón”, y “amorcito”. Ahora usualmente ella me dice
angel. Pero en ocasiones ella me abraza y me dice que soy su héroe. Ella dice
que está tan orgullosa de mí. Ella dice que esto es debido a la forma que he
soportadomi sufrimiento con tal gracia. Todos
los atemorizados, enfermos, e inocentes niños involucrados en esta tragedia son
sus héroes, me dice, y algún día lo entenderé.
Soy bendecido. Tengo una amorosa famiia que quiere darme
el apoyo que sea necesrio para que que sea lo que yo quiera ser. Ellos han sido
capaces de sufragar el costo de la intensiva terapia ABA, la dieta especial, y
los suplementos. Mi madre vive en nuestro segundo hogar en Pórtland, Oregon
donde la terapia y alimentos que necesito están disponibles. Mi padre trabaja
la mitad del tiempo en Astoria, Oregon, la cual está a 100 millas (160 Kms.) de
distancia de Pórtland. El ejerce su medicina y tiene un centro MRI ahí. El y yo
nos extrañamos mutuamente cuando él está en Astoria, pero yo necesito estar en
la gran área metropolitana para continuar mi recuperación. Mis padres creen en
mí y me desean lo mejor. He llegado tan lejos, a pesar de que mi travesía
solamente ha empezado.
Actualización (Febrero 2003):
Han sido ya 22 meses desde que Nikolai inició su travesía
de recuperación del autismo. El se encuentra ahora en la pre-escualea con sus
compañeros de desarrollo típico. El no tiene asistente. Una de sus maestras (la
cual tiene años de experiencia en la enseñanza de niños con necesidades
especiales, incluyendo niños autistas), nos dijo que ella no observa nada que
indique muestras de su autismo. Otra maestra nos dijo cómo él inicia juegos con
sus compañeros, expresando su inusual preocupación y empatía cuando sus
compañeros se lastiman, y participa por completo en el salón de clases. Su
maestra nos dijo que ella desea que todos sus estudiantes fueran como Nikolai.
El es cooperativo, político, servicial, y amoroso, y él está adelantado
cognitivamente de sus compañeros. El se asiste sin ninguna asistencia de
cualquier tipo.
Recientemente visitamos de nuevo al pediatra del
desarrollo el cual diagnosticó a Nikolai originalmente. Estas son sus palabras:
“Esta es la tercera ocasión en la cual he hecho un diagnóstico de Autismo. El
tiene un patrón del desarrollo característico, y también parece ser bastante
brillante. Mientras tanto, el ha recibido variadas formas de intervenciones
biomédicas complementarias y alternativas, incluyendo la dieta libre de gluten
y caseína, varios tipos de suplementos, y terapia intensiva, y el ha hecho un
marcado progreso. Al momento de esta revalorización, Nikolai me parece ser un
niño normal de cuatro años y medio. El interactuó amistosamente conmigo, mostró
buen desarrollo del habla y lenguaje, y jugó apropiadamente con los juguetes.
Su rango de atención parece corto, pero no se comportó de cualquier forma
hiperactivamente. En resumen, a pesar de una inicial preocupación acerca de su
Autismo, Nikolai ha hecho excelentos progresos del desarrollo y actualmente no
muestra claras características de su desorden del desarrollo. Además, el parece
estar en o por encima del nivel de su edad
en términos de su desarrollo en general”. (Quizás debido a que Nikolai
estaba sufriendo un resfriado ese día, explique el por qué su campo de atención
se haya estado reducido ese día).
Seguimos haciendo evaluaciones para asegurar que su
recuperación físico sea completo. Sentimos que la dieta GFCF es esencial y los
suplmentos del Protocolo DAN! le han ayudado a superar sus deficiencias
nutricionales. Sentimos que los glyconutrientes (Ambrotose, Phytaloe, Plus y
Immunostart), así como el probiótico Primal Defense, fueron verdaderos
contribuyentes a la recuperación de Nikolai. No hicimos quelación; discutimos
al respecto. A pesar de que estamos temerosos de dejar el mercurio en su
cuerpo, Papá estuvo temeroso de que la quelación lo hiciera empeorar. Papá (el
M.D.) prevaleció. La intensiva terapia ABA le ayudó a recuperara y desarrollar
aquellas habilidades que él no había tenido oportunidad de desarrollar cuando
estuvo enfermo.
Pero sin lugar a dudas, la determinación y motivación de
Nikolai han sido una maravilla, una bendición, y una felicidad que conservar.
El ha tenido el apoyo, el amor, y afortunadamente los recursos para su
recuperación. El es un niño extraordinario. El se hace notar entre una multitud
de una manera maravillosa.
Queríamos a nuestro hijo de regreso; lo tenemos ahora.
 © copyright 2005, 2006 Autism Research Institute
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