Capítulo 24 Mejorando
Cada Día
Por Juliana Mendenhall
Juli Mendenhall y sus niños, incluyendo su hijo Connor, el cual nació en
Octubre de 1996, viven cerca de Portland, Oregon. Esta historia fue escrita en
Marzo del 2002.
En Octubre 26, 1996, día a
luz a mi cuarto hijo, Conor, un aparentemente saludable pequeño. El fué
evaluado y evaluado de manera usual, y llevado a mis impacientes brazos. Lo
puse a amamantar y lo puse en su cuna plástica de “acuario” a un lado de mi
cama de hospital. Cansada en extremo, me recosté y caí en un profundo sueño.
Fui despertada por el llanto de mi nuevo angelito. ¡Había dormido solamente
alrededor de 20 minutos y ahora estaba llorando con todas sus fuerzas! Lo tomé
y empecé una batalla que no sabía que iba a durar tres años y medio. El lloró
durante 15 horas esa noche. Durante meses después de esto, el se dormía por dos
horas y permanecía dormido durante seis. Mis otros niños eventualmente
aprendieron que sus necsidades tenían que ser atendidas de inmediato. Ellos
aprendieron con paciencia y nosotros aprendimos a vivir con un niño muy
difícil. ¡Los momentos de felicidad que obtuvimos de él eran vistazos fugaces
del paraíso! El era tan bello. (Ahora considero que eso un rasgo autista. Todos
ellos son niños preciosos).
Cuando Conor cumplió un año,
los abuelos gentilmente nos dijeron que algo andaba mal. Amigos nos resaltaban
algunas expectativas del desorrollo no logradas y la aparente incapacidad de
Conor de tolerar la presencia de cualquier persona. La negación fue mi mellizo
Siamés en ese entonces; estaba adherida a eso y me mantenía confortada.
Finalmente admití que probablemente él tenía problemas auditivos. El doctor
respaldó mi negación diciéndome que los niños son en ocasiones retrasados en el
desarrollo, y que no me preocupara. Realicé tres pruebas auditivas a Conor
durante mi preocupación durante un año y medio para encontar que era lo que
REALMENTE estaba mal con mi pequeño hijo. Finalmente fuimos recomendados con el
Dr. Gene Stubss de la Oregon Health Sciences University (OHSU). El hacía
pruebas de diagnóstico para detectar autismo. Las personas de ese lugar
realmente me molestaban; posteriormente me dí cuenta que amenzaban mi negación.
El confort de mi estado de ignorancia fue convirtiéndose rápidamente en una
cosa del pasado. “Autismo Moderado” fue el diagnóstico. Sentí como si alguien
me habia echado encima una pesada piedra. ¿En qué podía yo apoyarme? Había
girado alrededor en tantas ocasiones que ya no estaba segura en que forma
estaba parada. Muy difícilmente sentí el impacto. Estaba muy confundida.
Una vez que regresé en mí,
estuve lista para pelear. Se me dió un trozo de papel con una lista de libros y
folletos de terapias gubernamentales. Armada con estas débiles armas, me fuí a
casa. Mi esposo (desde entonces nos divorciamos, otra estadística para los
padres de niños discapacitados) investigó acerca del autismo y encontró a
Temple Grandin. Leer acerca de su mundo, y verla como un adulto me hizo aceptar
que esta era una batalla de por vida. Conor no solamente tenía sarampión; la
mirada perdida en sus ojos no iba a desaparecer como lo hicieran unas ronchas.
Mi esposo también encontró información acerca de la dieta libre de gluten y
caseína (GFCF). Parecía interesante, pero todavía no estábamos listos para eso.
Encontramos una compañía que
hacía terapia privada de ABA, y empezamos semanas y meses de trabajo. Ya he
enseñado a Conor el ABC, formas, números, animales, etc. La visión de mi madre
la llevó a decirme, ¡Trabaja con él diariamente! Sin embargo, trabajar conmigo
y trabajar con la terapeuta resultaron ser dos cosas distintas. Conor gritaba
constantemente. Me paraba fuera del salón de terapia con lágrimas en mis ojos.
¡Mi niño de dos años tenía un trabajo de 30 horas a la semana! El ha hecho ese trabajo
desde entonces, mas o menos horas, a el nunca le ha gustado. Ha llevado tiempo,
pero la terapia ha resultado ser maravillosa. Cambiamos al método Carbone, y el
está respondiendo preguntas y haciendo peticiones todo el tiempo. La terapia ha
sido en gran parte la mayor contribución a la recuperación de Conor.
Tiempo atrás cuando la
terapia empezó, la terapeuta de Conor mencionó sus extrañas reacciones después
de darle un muffin en el desayuno. La terapeuta explicó que algunos padres
creen que el gluten y la caseína causan un efecto parecido al de las drogas. Le
dije esto a mi esposo, y aprendimos todo lo que fuera posible acerca de la
dieta GFCF. Epmecé esta dieta imposible hace dos años. El sabor era tan
horrendo que sabía que nunca iba a poder hacer comida decente para Conor a
menos de que me acostumbrara al sabor. Así que, un mes después, yo también
empecé en la dieta. Han sido dos años desde entonces. Mi hijo pasó de una
pesadilla gatrointestinal a una evacuación regular al día. El come como un rey.
Le preparo tartas, pizzas, donas, spaghetti, sopa, risotto, etc. Después de
iniciar la dieta, Conor empezó a sentir dolor. El parecía sorprendido cuando
agitaba su cabeza, como preguntándose, ¿Hey, tu me has hecho esto? (Esto de un
niño el cual previamente pudo haber dejado caer una herramienta en su pie, y
caminar retirándose con una herida como si hubiera sido solamente una marca de
pluma – sin dolor alguno). Su contacto visual mejoró, y el empezó a verbalizar
más frecuentemente. Nunca hubo un día mágico en el cual me mirara y dijera,
“!Hola, mamita, ahora puedo hablar, gracias!” pero el está saludable y más
consciente, no hay duda al respecto.
Después de implementar la
dieta en Conor, empecé a evaluar otros tratamientos médicos. Leí el libro de
Karyn Seroussi, Catherine Maurice, William Shaw, Ph. D., y otros más. Decidí
que la levadura era la siguiente. Mediante un grupo de apoyo empecé en las
recomendaciones de la terapeuta de Conor. Aprendí acerca de un maravilloso
doctor del pueblo aledaño. El me ayudó con estos no ortodoxos tratamientos para
tratar al autismo. ¡De hecho, el pensaba que eran una buena idea!. Esto fue
algo totalmente diferente a las recomendaciones y tratamientos que obtuve del
pediatra de mi hijo. Le dimos Flagyl y nistanina. Mi hijo tuvo terribles
reacciónes debido a la “muerte” de la levadura que me obligó a llamar al centro
de envenamiento: vómito, ojos dando vuelta hacia atrás, llanto. “Resfriado”,
ellos dijeron. Hmmmmmmm, ¿entónces por qué el come papas fritas una hora
después? Nunca observé una gran diferencia al realizar una exterminación de
levadura. Lo hicimos de la forma correcta – no fruta, no azúcares de cualquier
tipo. El no ha tenido evidencia de un gran problema de levadura, tampoco. Muy
bien. ¡Siguiente!.
Empecé a asistir a
Conferencias DAN!, y cualquier otro foro que me pudiera proveer información
acerca de los tratamientos de mi hijo. Escuché acerca de la Dra. Mary Megson y
sus teorías acerca del aceite de hígado de bacalao. Hizo tanto sentido para mí,
así que empecé a utiliar el aceite de hígado de bacalao de Kirkman
inmediatamente. Los resultados fueron sorprendentes. El contacto visual
aumentó. El empezó a encender y apagar la luz tal como la Dra. Megson lo había
descrito. ¡El estaba obteniendo los beneficios!.
El entrenamiento en el baño
había sido siempre un gran problema pero sabía que Conor no estaba listo. Había
escuchado a la Dra. Megson describir al bethanecol o urocholine como
reforzadores del aceite de hígado de bacalao. Algunos padres al darle estos
suplementos a sus hijos habían observado resultados con el entrenamiento en el
baño. Llamé a mi amado doctor el cual tenía una mente abierta y maravilloso
corazón, y el nos recetó esto. Conor se entrenó en el baño poco tiempo después.
Después empecé a trabajar en
la salud de Conor más seriamente. Había escuchado acerca del mercurio y como
sus síntomas encajaban con los síntomas del autismo. Llevé a mi hijo con un
naturópata cercano a casa para realizarle pruebas minerales en sangre y
cabello. Que pesadilla. Había utilizando una crema “endormecedora” en los
brazos de Conor. Aparentemente, si se utiliza demasiado, reduce el tamaño de
las venas. Bien, con el deseo de que mi hijo no sintiera dolor durante su
extracción de muestra de sangre, yo – la no informada – se la había aplicado. A
pesar de todo, el paciente naturópata fue capaz de obtener la sangre suficiente
para realizar la prueba.
Conor tenía cobre alto,
elevado aluminio, y algo de mercurio. Sin embargo, en ese entonces rechacé la
quelación. Soy extremadamente precavida, y este tratamiento no había sido
suficientemente evaluado por mí para tenerle confianza. Desde entonces he
realizado tres rondas de quelación en Conor. No he visto los resultados
todavía, pero creo que los habrá.
He escuchado acerca de la
secretina en las Conferencias DAN!, y siento que puede ser de beneficio para
Conor. Sin embargo, no tenía el suficiente estómago para darle una inyección.
Empezamos con un transdérmico y no observamos ningún resultado. Descontinué el
tratamiento y empecé a darle glutathion transdérmico. El recibe cerca de cuatro
ml frotados cada día. El es un tanto malhumorado si no se lo aplico. El también
recibe suplementos de Super Nu-Thera en una pasta de ácido graso omega 3 en la
comida.
He abarrotado mi cocina con
dipeptidyl peptidase (DPP-IV), taurine, hemogénicos (suplementos de hierro),
vitamina C, calcio, y probióticos. Los utilizamos todos. Creo que estos son un
gran apoyo para mantener al sistema de mi hijo.
Conor mejora cada día. Ha
habido logros del desarrollo. Fuimos a una feria en una ocasión y mi hijo
sensorial-sensitivo pidió subirse a un juego mecánico para niños. Nos subimos,
en dos ocasiones. ¡Lo disfrutó mucho!. El se volteó en una ocasión y me dijo
Mamita. Siempre me digo que creería en su recuperación si el me llamara Mamita.
Ahora obtengo en muchas ocasiones tal recompensa. El canta canciones que el
inventa. Disfruto observar su imaginación cuando juega con dinosaurios y
animales. El observa Disney ahora, y grita apropidamente. El tiene un un rasgo
autista que no dejará, sin embargo: el levanta mi manga y frota su cara con la
parte arrugada de mi codo. Realmente no quiero que eso desaparezca.
Actualización (Febrero 2003):
Conor continúa mejorando a
diario. Recientemente lo inicié con enzimas Houston, las cuales mantienen sus
intestinos en orden. Su escuela pre-escolar está tan feliz con él que han
preguntado si es posible que el asista sin la ayuda de terapeuta. No estoy
lista para eso. Me gusta tener un vigilante social para mi hijo en la escuela.
El continúa batallando con el autismo. Les toma un minuto pero las personas
observan que existe “algo”.
Lo llevé en avión a Hawaii no
hace mucho tiempo, y el se comportó mejor que la mayoría de los niños en el
avión, a pesar de que el necesitó constante atención intelectual, por
supuesto. ¡Básicamente tuvimos un sesión de cinco horas de terapia y nos
regresamos!. El disrutó Hawaii. Preparé comidas individuales empacadas al vacío
y las calenté en microondas para que las comiera. ¡No infracciones y un niño feliz!.
Inclusive nos incluyeron en un comercial Australiano con mi hijo de nueve años
neurotípico. ¡Eso es inclusión!.
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