Capítulo 23
A Través de
un Vaso Obscuro
Por Tory y George Mead
George W. Mead y su esposa, Tory, son los padres de dos niños, Eleanor y
William, el cual nació en Mayo de 1998. George es un abogado el cual por algún
tiempo ejercía defensorías de malas prácticas médicas (defendiendo a doctores y
hospitales). Tory es una escritora y abogada de niños con necesidades
especiales. Ellos viven en Portland, Oregon. Esta historia fue escrita en Marzo
del 2003.
“Por ahora vemos a través de un vaso,
obscuramente; pero luego cara a cara: ahora sé en parte; pero luego debo saber
tanto como soy conocido.”
I Corintios
Existe un Starbucks en nuestro
vecindario que en ocasiones visitamos para despejar nuestras mentes de la
condición médica de nuestro hijo. En nuestra última visita, había un buzón de
plástico de donaciones para niños autistas, y una pequeña placa que decía, “El
Autismo afecta a un niño de cada 5,000”. Ordené mi café doble y medité por un
minuto. Luego tomé una pluma roja y deliberadamente taché el letrero,
escribiendo: “¡En Oregon, el autismo afecta a un niño por cada 150!”.
Hace
dos años, poco antes de su segundo aniversario, nuestro hijo William fue al
consultorio de su doctor y recibió el segundo conjunto estándar de vacunas de
“recuperación”, algunas de las cuales contenían un conservador a base de
mercurio, thimerosal, el cuales es en peso 49% metil mercurio. Desde ese día,
nuestras vidas han sido profundamente modificadas de una manera que ninguno de
nosotros hubiera podido anticipar.
Durante
el siguiente verano William sufrió constante diarrea, inexplicables erupciones
y ronchas, reducción del lenguaje, hinchazones, mucho apetito, lesiones
rojizas, “ataques”, y pérdida de interacción y contacto visual. Estas
condiciones evolucionaron en balanceos, rechinar los dientes, girar los ojos,
girar en sí mismo, aleteos con las manos, problemas motores gruesos, y una
total pérdida del lenguaje. Veinte semanas después de sus vacunas, William, en
ese entonces con dos años de edad, fue diagnosticado con “autismo regresivo”,
quizás el más devastante desorden que un infante puede sufrir.
Pero
esta no es una historia de dolor y duelo, es una historia de esperanza.
Mediante la combinación de tratamientos médicos y educacionales, nuestro hijo
ha hecho grandes avances. El está hablando, asiste a una escuela Montessori con
una asistente. El está dentro del rango del desarrollo de un niño normal de
tres años de edad. El está hablando en oraciones de hasta seis palabras, el
está entrenado en el baño, canta canciones de cuna, y bebe desde una taza. El
puede leer 15 palabras, y está aprendiendo más. El muestra cada signo de
progreso lento, pero constante hacia su recuperación.
A
pesar de que será un largo y arduo proceso, tenemos una cosa que fue negada a
padres generaciones atrás de nosotros: tenemos esperanza. Con cada día que
pasa, el autismo regresivo “sin esperanza” está siendo enfrentado y superado.
Cuando las Cosas se Ponen Difíciles
En
el verano del 2001 estábamos perdiendo al niño que conocíamos y amábamos.
William, el cual era un niño saludable de nueve libras (4 kgs) al nacer, estaba
perdiendo peso cada día que pasaba. Durante los siguientes nueve meses William
se convirtió progresivamente en mas retraído. El no respondía, y se sentaba al
final de las escaleras en la esquina, riéndo por nada.
Como
muchos padres, empezamos nuestra travesía en realizarle a nuestro hijo pruebas
de audición. Se nos dijo que había buenas y malas noticias. La buena noticia
era que la audición de William estaba bien. La mala noticia era que
necesitábamos ir a la clínica del autismo del Oregon Health Sciences University
(OHSU). Hasta ese día, nunca habíamos escuchado nada acerca del autismo.
Creímo
en un universo de causa y efecto. No creímos que nuestro hijo anteriormente
normal, pudiera estar afectado con una terrible condición psiquiatrica – sin
una causa no identificable. La ciencia puede clonar mascotas y disectar los
genes humanos; la ciencia debe de ser capaz de decirnos que era lo que le
estaba pasando a nuestro hijo. Nuestra familia tenía que saber lo que había
causado la regresión de William. Tenemos que enfrentar al autismo en la cara y
aprender porqué había golpeado a nuestro hijo.
Uno
de los doctores en la clínica de audición mencionó que algunos niños autistas
respondían bien a la dieta libre de gluten y caseína. No podíamos creer lo que
se nos había dicho. ¿Puede este misterioso desorden psiquiátrico ser remediado
por el cambio en la dieta? Nos retiramos a casa y pusimos a William en la dieta
libre de productos lácteos y de todo gluten (trigo, centeno, spelt, avena y
cebada). En el transcurso de tres días su contacto visual mejoró. Durante siete
días sus evacuaciones intestinales mejoraron, y en las siguientes tres semanas
sus comportamientos de auto estimulación (stims) habían disminuido a la mitad.
Era claro para nosotros que había un impacto causa y efecto. Empezamos a buscar
por más respuestas.
La Batalla del Autismo: Encontrando las Causas Raíz
Vivir
con el autismo es hacer la guerra. Cuando llevamos a Willian a los
especialistas de educación pública, se nos dijo, “El Autismo es una enfermedad
discapacitante de por vida para la cual no existe cura”. En su evaluación de
intervención temprana, William obtuvo una calificación de IQ (Coeficiente
Intelectual) de 55, y una apraxia severa del lenguaje, una incapacidad para
entender y responder a las palabras. En la Clínica del Autismo, William fue
clasificado en el centro del diagnóstico típico DSM-IV como un típico autismo
“tardío”, en el cual niños normales pierden la habilidad de comunicarse e
interactuar socialmente. Los expertos en intervención temprana nos dijeron que
deberíamos internar a nuestro hijo en un centro de atención.
Poco
después de nuestra desmoralizante experiencia con intervención temprana,
asistimos a una Conferencia DAN! en Portland. El movimiento Vencer al Autismo
Ahora! (DAN!) empezó con un grupo de doctores y padres, dirigidos por el Dr.
Bernard Rimland del Instituto de Investigación del Autismo en San Diego. La
investigación del Dr. Rimland mostró que existía un componente médico del
autismo. La Conferencia DAN! se enfocó en los tratamientos biomédicos para
niños autistas y los sorprendentes progresos reportados por padres en todo el
país. Despues de esta conferencia, nos reunimos con un médico verdaderamente
determinado el cual había estado pensando “fuera de la caja” por algunos años.
El ofreció tomar a William como su paciente, y nuestro mundo empezó a cambiar.
Nuestro
nuevo doctor ordenó pruebas de laboratorio del cabello, orina, y sangre de
William. De los resultados de estas pruebas, aprendimos que algo estaba
terriblemente mal con la química interna de William.
Mientras
que los primeros doctores de William simplemente nos dijeron que el tenía un
misterioso e incurable desorden psquíatrico, ahora sabemos que algo bastante
físico y muy anormal estaba ocurriendo dentro de él. El tiene su nivel de
mercurio siete veces mayor que el rango normal. El tiene una disfunción del
sistema inmune y su cuerpo estaba devorando sus tejidos nerviosos. El tenía
leve IgA o IgG. El tenía terribles infecciones de microbios debido a las
levaduras y a Clostridium en su estomago y sus intestinos eran
permeables. La mayoría de los niños con autismo regresivo están medicamente
enfermos: ellos sufren condiciones anormales que pueden ser tratadas
médicamente.
Empezamos
a leer más investigaciones. Basado en las recomendaciones de nuestro pediatra,
llevamos a William a la Pfieffer Clinic en Illinios para realizarle pruebas de
metabolismo más avanzadas. Recientes estudios de esta clínica, dirigida por el
Dr. Bill Walsh, indicaron que el 95% de los niños afectados muestran
deficiencias significativas de metallathionien (MT). MT es una proteína que,
junto con el glutatión, es responsable de remover toxinas, tales como mercurio,
del cuerpo. Muchos niños autistas tienen reducidos niveles de MT. Sigue siendo
no muy claro si lo anterior tiene orígenes genéticos o es el resultado de algún
factor del medio ambiente.
El
MIND Institute de la Universidad de California en Davis ha encontrado que la
epidemia del Autismo es genunina. La Genética no causa el autismo regresivo.
Puede existir una susceptibilidad genética en un niño, tale como algun problema
de auto inmunidad en el árbol genealógico de la familia, pero la regresión es
disparada por el medio ambiente.
Alrededor
del mundo los científicos y médicos están mejorando su entendimiento acerca del
autismo. Existe un enorme potencial al usar tratamientos médicos para mejorar
las vidas de los niños autistas.
Creando un Programa de Tratamiento Apropiado
Para
ese entonces tuvimos suficiente evidencia médica para empezar a trabajar en la
recuperación de William. Encontramos una forma lógica y científica de pelear, y
de tener esperanza, en medio de la desesperación. Gradualmente, formamos un
equipo de apoyo de doctores con mente abierta que nos ayudaran en el cuidado
médico de William. En cada ronda de pruebas dábamos un paso hacia una
respuesta.
Pusimos
a William en una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos – una diete
“libre de levaduras” basada en alimentos libres de caseina y gluten. Estudios
médicos mostraron que William tenía un sistema inmune suprimido. El tenía
infecciones por levaduras y hongos. Le empezamos a dar suplementos
nutricionales y vitaminas: vitamina A, aceíte de hígado de bacalao, zinc (para
los ataques), Super Nu-Thera, vitamina B, selenio, ácidos grasos omega 3,
magnesio, probióticos acidophilus, y finalmente glicoproteínas. Todos
estos le ayudaron. Tratamos de remover el mercurio y metales pesados de su sistema
mediante un proceso llamado quelación.
Descubrimos
varias intervenciones que demostraron dramáticos impactos en la recuperación de
William. Utilizamos vancomycin, y luego Flagyl, para matar los bichos
intestinales que lo tenían plagado. Suplementamos esto con Saccharomyces
boulardii, levadura que mata levaduras y al Clostridium. La
comunidad con SIDA la ha utilizado por años. Utilizamos glicoproteínas, las
cuales son azúcares complejas. Todas estas intervenciones ayudaron a mejorar la
salud de William y facilitar su recuperación.
También
removimos alergénicos del ambiente de William. Organizamos una “casa sana”:
eliminar las alfombras, verificar por moho y gas, he instalamos filtros de aire
y agua. Compramos alimentos orgánicos para disminuir su ingesta de pesticidas.
Procuramos asegurar que sus alimentos sean libres de antibióticos y de
hormonas, sin conservadores o colorantes. Empezamos a utilizar solamente los
limpiadores más naturales, productos higiénicos, e hipoalergénicos.
Empezamos
un programa educacional ABA diseñado para realizarse en casa y agregamos
terapia del lenguaje, terapia ocupacional, y terapia de integración auditiva a
su plan de trabajo.
A
través del tiempo hemos notado claros indicios de su recuperación. William
empezó a vivir en el presente. El responde a su nombre y su interés acerca del
mundo que lo rodea ha aumentado. El se hizo mas interactivo y empezó a
demostrar juego imaginativo. Gradualmente, sus problemas sensoriales empezaron
a mejorar. El empezó a recuperar algunas de sus habilidades motoras, y a
caminar normalmente. Su visión mejoró.
William
continua ganando lenguaje y su calificación cognitiva está mejorando a medida
que continua haciendo lentos pero contastes progresos.
Mass General Hospital: Desarrollando un Protocolo Médico para el Autismo
Recientemente
agregamos un nuevo capítulo a nuetra búsqueda de dos años por respuestas.
En
Noviembre del 20002, un grupo de padres de Oregon, junto con la Northwest
Autism Foundation y el Instituto de Investigación del Autismo, proporcionaron
$450,000 USD para fundar un estudio en el cual la Universidad de Harvard y el
Hospital General de Massachusetts colaborarán para desarrollar un protocolo
médico para el tratamiento del autismo regresivo.
El
estudio del Hospital General y de Hardvard es impresionante. Es el primer
estudio de gran escala realizado para establecer una base médica para tratar al
autismo. Durante los primeros meses la Universidad de Hardvard y el Hospital
General de Massachusetts han hecho progresos médicos significativos en tratar a
niños autistas.
A
tres meses de haber empezado el estudio, Enero 2003, volamos con William
cruzando el país hacia el Hospital General de Massachusetts para que le tomaran
una biopsia por su mejor pediatra gastroenterólogo. Hallazgos iniciales del
estudio mostraron que mas de la mitad de los niños con autismo tienen problemas
gastrointestinales tratables.
Durante
dos días alimentamos a William con sopas y laxantes, preparándolo para su
endoscopía gastrointestinal. Con su historial médico de diarrea crónica y
alergias severas a alimentos, necesitábamos observar lo que estaba sucediendo
en su estómago e intestinos.
Los
resultados de la biopsia de William no fueron impactantes para nuestra familia,
pero pueden ser para muchos en la comunidad médica, la cual sigue considerando
al autismo regresivo como sin esperanza, una discapacidad de por vida. William
fue diagnosticado con “nodular lymphoid hyperplasia”, una inflamación
intestinal que afecta los nodos linfáticos. Este hallazgo es consistente con el
daño inflamatorio a los intestinos, y es un claro indicativo de que William
tenía una reacción bioquímica adversa a los agentes ambientales externos o
toxinas.
Ellos
dicen que una fotografía vale por mil palabras. Los intestinos bajos ulcerados
de William nos respondieron muchas preguntas. Este hallazgo explica como un
niño puede comer todo el tiempo y sufrir de deficiente absorción. Explica el
desarrollo de severas alergias alimenticias a agentes inflamatorios tales como
la leche y el trigo. Sugiere como el metil mercurio puede causar daño y crear
intestinos porosos. Observando las imagenes de los intestinos bajos de nuestro
hijo, se nos hace muy claro que William tiene un enfermedad intestinal severa.
Mientras que el estómago de algunos niños autistas se parecen a un queso Suizo,
la inflamación de William es moderada y sus nodos linfáticos son blandos y
siguen curándose. Nuestros esfuerzos en cuidar el tracto digestivo de nuestro
hijo han sido un éxito.
Los
resultados de laboratorio de William tambien son dramáticos. Tiempo atrás lo
llevamos hacia el este, los jugos gástricos de Will no habían sido lo
suficientemente ácidos, una condición que promueve el sobre crecimiento de
levadura. Como resultado, lo tuvimo que poner en Betaine Hcl. Pero en el
Hospital General de Massachusetts, su pH estomacal habia mostrado ser
extremadamente alto (muy ácido). Sin los ácidos estomacales apropiados, el
páncreas no funciona en producir enzimas para ayudar al cuerpo en digerir los
alimentos. William tiene carencias de enzimas importantes que necesita para
poder digerir ciertos alimentos. El también tiene bajos niveles de amino ácidos
que ayudan a excretar metales pesados. Aprendimos que William tiene bajo nivel
de secretina, demasiado bajo para que su páncreas funcione normalmente. El
tiene carencias de varias enzimas importantes: lipase (la cual digiere la
grasa) y amylase (la cual digiere carbohidratos). Esta información es vital
para moldear sus opciones de tratamiento.
El
equipo del Hospital General de Massachusetts está tratando exitosamente niños
autistas mediante el reemplazo de enzimas y probióticos sospechosos en ser
deficientes. Sin ser tratados, estos problemas gatrointestinales continuarán
incrementando los problemas neurológicos y agudizar otros síntomas del autismo.
Niños autistas continuarán sufriendo y retroceder sin oportuno y adecuado
tratamiento.
Oportuno y Apropiado Tratamiento: Ofreciendo a los Niños una Oportunidad
de Recuperación
Niños
con autismo regresivo necestian tener una evaluación médica completa para
determinar que tratamientos son apropiados. No todas las condiciones de los
niños son las mismas, pero es claro que muchos niños tienen problemas médicos
que necesitan oportuna atención.
No
hay duda en nuestras mentes que nuestro hijo tiene un tiempo limitado para su
recuperación. El hecho que, en general, la profesión médica, sistemas
escolares, y compañías aseguradoras estén haciendo muy poco para ayudar a estos
niños es uno de los lados oscuros de nuestra sociedad. Es una epidemia que no
se puede negar. Cerca del 40% de todas las familias con autismo regresivo creen
que la condición de sus niños fue disparada por las vacunas. Muchas familias
aceptan que ellos tienen solamente unos cuantos y preciados años para recuperar
a sus dañados hijos e hijas.
Padres
de niños recién diagnosticados necesitan saber que ellos no tienen que
“reinventar la rueda”. Reúnase y platique con otras familias. No pierda la
esperanza. No crea que el autismo es solamente una enfermedad mental. Investigue
el rol que las vacunas pueden jugar. Realice buenos estudios médicos y
evaluaciones por parte de profesionales. Modele su propio programa de
tratamiento basado en ciencia buena e independiente.
Cuando
William tenía tres años, se nos dijo que el nunca podría hablar y que
deberíamos por último investigar por medicamentos para sedarlo y ponerlo en una
institución que se encargara por su atención a largo plazo. Hoy en día, William
tiene más de 350 palabras. El puede decir, “Quiero más jugo, por favor”, “Quiero
salir afuera”, “Te quiero”, y “Nos vemos después”. El juega con su hermana, y
el pelea con ella también.
Hemos
hecho muchos sacrificios e incurrido en muchos gastos en los dos años en que
William fue diagnosticado pero nunca hemos perdido la esperanza. Hemos
regresado a William el regalo de la salud y el habla – y tales regalos no
tienen precio.
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